En diciembre de 2022, la policía de Chattanooga detuvo a Nik Shipley, propietario de una tienda de cáñamo de Lookout Valley, por una supuesta infracción de tintado de cristales. Durante la parada, los agentes afirmaron haber detectado olor a marihuana procedente de su vehículo. Esto les llevó a ordenar a Shipley y a un pasajero que salieran del coche para un registro basado en el olor.
Shipley impugna ahora la legalidad de la parada de tráfico y el posterior registro, alegando que la policía no tenía motivos suficientes para actuar. Subraya que no estaba realizando ninguna actividad ilegal en el momento de la parada. Este incidente ha suscitado dudas sobre los procedimientos policiales y el trato que reciben los propietarios de negocios de cáñamo en Tennessee.
El caso pone de relieve la complejidad que rodea a las leyes sobre el cannabis en el estado, en particular para los que participan en la industria del cáñamo. La situación de Shipley refleja preocupaciones más amplias entre los propietarios de tiendas de cáñamo en relación con sus derechos y cómo son percibidos por las fuerzas del orden.
