El director general del Instituto Penington se ha puesto en contacto con varios primeros ministros y ministros principales australianos para pedirles que modifiquen la legislación vial que afecta a los consumidores de cannabis medicinal. Actualmente, en la mayoría de los estados y territorios australianos, es ilegal conducir con cualquier nivel detectable de THC, aunque el cannabis se haya recetado legalmente y consumido según las indicaciones. Esta situación contrasta con la de los medicamentos recetados, como la morfina, en los que se permite conducir siempre que el conductor no esté afectado.
Los pacientes de cannabis medicinal se enfrentan a dificultades adicionales porque el THC puede permanecer en su organismo durante semanas después del consumo. Esta situación les obliga a una posición difícil: deben elegir entre continuar con su medicación, arriesgarse a que les prohíban conducir o enfrentarse a posibles repercusiones legales. Este problema también afecta a los pacientes que consumen productos con CBD, ya que estos pueden contener trazas de THC.
Existe un movimiento creciente que aboga por que el cannabis medicinal sea tratado como cualquier otro medicamento con receta en lo que respecta a la conducción. El director general del Instituto Penington, John Ryan, se ha unido a esta causa, enviando cartas a los dirigentes gubernamentales de Australia Occidental, Territorio del Norte, Queensland, Nueva Gales del Sur, Territorio de la Capital Australiana y Australia Meridional. El Instituto Penington promueve estrategias eficaces para mejorar la salud y la seguridad de la comunidad en relación con el consumo de drogas.
Ryan subrayó que, aunque conducir bajo los efectos del alcohol es peligroso, los pacientes que consumen cannabis medicinal según lo prescrito y que no están bajo los efectos del alcohol no deberían suponer un riesgo para la seguridad. En su opinión, estas personas deben recibir un trato justo con arreglo a la ley.
En Victoria se han dado algunos pasos iniciales para abordar esta cuestión. En noviembre del año pasado se introdujeron cambios en la Ley de Seguridad Vial de 1986, que otorgan a los tribunales más discrecionalidad en los casos de pacientes que consumen cannabis con fines médicos, tienen recetas válidas y no están incapacitados. Sin embargo, sigue siendo ilegal conducir con niveles detectables de THC.
Además, el Gobierno de Victoria ha puesto en marcha un ensayo de seguridad vial con cannabis medicinal, cuyos resultados se espera que estén disponibles a mediados del año que viene. Curiosamente, Tasmania es el único estado en el que no es delito conducir con THC detectable, siempre que el cannabis se haya obtenido y consumido de acuerdo con la Ley de Venenos de 1971.
