La Asociación de Jefes de Policía de Connecticut, junto con varios legisladores, está impulsando una nueva ley que permitiría a los agentes de policía detener los vehículos si detectan olor a marihuana o ven a alguien consumiendo cannabis mientras conduce. Esta propuesta legislativa, conocida como HB 7258, también exigiría al Departamento de Servicios de Emergencia y Protección Pública estudiar la posibilidad de establecer un nivel de tetrahidrocannabinol (THC) en sangre similar al límite legal de alcoholemia para conducir.
Actualmente, es ilegal fumar marihuana mientras se conduce en Connecticut. Sin embargo, según la legislación vigente, los agentes no pueden detener un vehículo únicamente por observar a alguien fumando cannabis, a menos que exista otra infracción principal. El jefe de policía de Meriden, Roberto Rosado, que también es el presidente de la Asociación de Jefes de Policía de Connecticut, testificó a favor del proyecto de ley, afirmando que proporcionaría la claridad necesaria para la aplicación de la ley. Hizo hincapié en que la prevención de accidentes de vehículos de motor causados por conductores ebrios es una prioridad, ya que estos incidentes pueden causar lesiones graves y muertes.
El representante estatal Steven Stafstrom, demócrata de Bridgeport y copresidente del Comité Judicial, expresó cierto escepticismo sobre la necesidad del proyecto de ley, señalando que ya existen leyes contra la conducción bajo los efectos del alcohol. Afirmó que la policía ya dispone de un amplio margen de discrecionalidad para detener vehículos por diversas razones, incluida la sospecha de conducción bajo los efectos del alcohol. Stafstrom reconoció que si un agente observa a alguien fumando cannabis y detecta el olor, podría deducir razonablemente que el conductor está bajo los efectos, lo que constituye una causa probable según la ley actual.
Los opositores al proyecto de ley argumentan que representa un paso atrás en la política de la marihuana, alegando que el establecimiento de un límite de THC en la sangre es científicamente problemático ya que el THC puede permanecer en el torrente sanguíneo durante días o semanas después del consumo. Christina Capitan, cofundadora de CT CannaWarriors, expresó su firme oposición, argumentando que el proyecto de ley intenta restablecer aspectos de la guerra contra las drogas al permitir a la policía utilizar el olor del cannabis como pretexto para las paradas y registros, lo que históricamente ha dado lugar a problemas de discriminación racial y detenciones injustificadas.
