Una nueva investigación de la Universidad de Binghamton pone de relieve una conexión significativa entre el dolor y el consumo de cannabis en adultos jóvenes. El estudio revela que tanto el dolor crónico como el agudo pueden influir en las opciones de consumo de sustancias, incluido el consumo conjunto de cannabis y alcohol-cannabis. A medida que se extiende la legalización del cannabis y cambian las opiniones de la sociedad, estos resultados presentan una nueva perspectiva que podría influir en la forma en que los profesionales sanitarios abordan las estrategias de tratamiento y prevención.
Contrariamente a la creencia generalizada de que los adultos jóvenes no sufren dolor, esta investigación demuestra que muchos experimentan un dolor considerable. Los estudios, dirigidos por el becario postdoctoral Callon Williams y coescritos por profesores de la Universidad de Binghamton, se centran en adultos emergentes de entre 18 y 25 años. Se publicaron dos estudios: uno en Behavioral Medicine y otro en la revista Alcohol, utilizando datos del estudio Population Assessment of Tobacco and Health (PATH).
Williams señaló que los adultos emergentes a menudo se consideran un grupo demográfico saludable, sin embargo, los niveles de dolor pueden influir significativamente en su consumo de cannabis. El estudio PATH incluyó datos de 45 971 participantes de todo Estados Unidos entre 2013 y 2019. En este período se legalizó el cannabis con fines medicinales y recreativos en varios estados, ampliando la definición de consumo de cannabis para incluir fumar, vaporizar y aceites de hachís.
La idea errónea de que el dolor es principalmente un problema de las personas mayores queda en entredicho por este estudio, según el cual muchas personas más jóvenes también sufren dolores importantes. Emily L. Zale, coautora del estudio, señala que las tasas de dolor crónico entre los jóvenes son comparables a las de los adultos mayores en todo el mundo. Esta prevalencia continua del dolor pasa a menudo desapercibida debido a la creencia de que los jóvenes están sanos.
Utilizando una escala de calificación del dolor de 10 puntos, los estudios se centraron en los participantes que experimentaban un dolor de moderado a intenso, definido como una puntuación de 4 o superior. Los resultados mostraron que las personas con dolor de moderado a intenso tenían 1,4 veces más probabilidades de empezar a consumir cannabis en un periodo de cuatro años que las personas con dolor leve o nulo. También tendían a empezar a consumir cannabis antes en ese periodo de tiempo.
En general, estos estudios arrojan luz sobre el importante papel que desempeña el dolor a la hora de influir en el consumo de cannabis entre los adultos jóvenes, lo que sugiere la necesidad de una mayor concienciación tanto en los entornos clínicos como en los debates sociales más amplios.
