El Domingo de Pascua, que este año coincidió con el 4/20, la empresa de cannabis queer FLAMER organizó un gran picnic en Prospect Park, al que asistieron más de 700 personas. El evento, acertadamente bautizado como "Los maricones van a misa", sirvió tanto para celebrar la comunidad como para hacer un guiño a los lazos históricos entre el movimiento LGBTQ+ y el activismo cannábico, especialmente durante la crisis del VIH/sida.
Wyatt Harms, cofundador de FLAMER, describió el acto como una oportunidad para abrazar la intersección entre la espiritualidad y el consumo de cannabis. Señaló: "FLAMER ya es una reivindicación de la terminología, y queríamos reunir a todo el mundo con esta planta que ayuda a desbloquear tu espiritualidad."
Se animó a los asistentes a que vistieran sus mejores galas de domingo, luciendo atuendos vibrantes que reflejaran su identidad y orgullo. Las actividades del picnic incluyeron baños de sonido, sesiones de meditación y juegos que recordaban a los días de campo, lo que permitió a los participantes participar en un ambiente alegre y solidario.
La elección de Prospect Park fue estratégica, ya que se ha convertido en un espacio social al que acudir durante la pandemia de COVID-19 cuando los locales tradicionales estaban cerrados. Matías Alvial, cofundador de FLAMER, explicó: "Los parques abrieron esta especie de espacio social en el que la gente podía pasar el rato al mismo tiempo que se despenalizaba el cannabis, así que queríamos honrar al parque como espacio público y accesible."
Aunque el acto celebraba la creatividad y la alegría del colectivo LGBTQ+, también sirvió como declaración contra las influencias corporativas en la industria del cannabis. Harms subrayó que, aunque la escena del cannabis en Nueva York es vibrante y queer, a menudo se ve eclipsada por los intereses corporativos. Compartió sus frustraciones sobre cómo las corporaciones se benefician de las identidades LGBTQ+ sin retribuir a la comunidad, declarando: "Cuando las corporaciones mercantilizan nuestra identidad y luego desaparecen cuando los tiempos se ponen difíciles, es simplemente extracción."
El ambiente en Prospect Park estaba lleno de orgullo e inclusividad, en claro contraste con la comercialización corporativa que suele caracterizar a los eventos cannábicos. Los asistentes celebraron sus identidades libremente, creando un espacio en el que pudieron conectar a través de su amor compartido por el cannabis y la comunidad.
El evento de FLAMER ejemplifica cómo la cultura del cannabis puede fomentar la solidaridad y el sentido de pertenencia, especialmente dentro de la comunidad LGBTQ+. Puso de relieve los esfuerzos en curso para reclamar la autonomía dentro del espacio del cannabis y promover una cultura que priorice la representación y el apoyo a la comunidad.
