Un estudio reciente ha revelado que el estrés, más que la identidad sexual, es el principal factor que contribuye a las mayores tasas de consumo de riesgo de cannabis entre los jóvenes sexualmente diversos de 20 a 24 años. Este grupo, que incluye a las personas que se identifican como lesbianas, gais, bisexuales o queer, tiene tres veces más probabilidades de incurrir en patrones de consumo de cannabis de riesgo en comparación con sus compañeros heterosexuales.
El estudio destaca varios comportamientos asociados a mayores riesgos, como consumir cannabis solo, consumirlo varias veces por semana y consumir más de dos gramos por sesión. Además, muchos participantes declararon consumir cannabis como mecanismo de afrontamiento de emociones negativas o para mejorar experiencias.
Los investigadores subrayaron que no todo consumo de cannabis conlleva problemas; sin embargo, alrededor del 5% de los consumidores de cannabis en Canadá corren el riesgo de sufrir adicción y daños relacionados. La variabilidad de los resultados del consumo de cannabis puede depender de factores como la frecuencia de consumo, los contextos sociales y las razones individuales para consumirlo.
Una de las conclusiones fundamentales de esta investigación es la correlación entre los niveles de estrés y el consumo de cannabis. El estudio observó que los jóvenes sexualmente diversos experimentan un estrés elevado debido a factores como la discriminación social y los problemas personales de salud mental. Aunque investigaciones anteriores han señalado el estrés de las minorías -estrés derivado de la marginación- como un factor que contribuye al consumo de cannabis entre este grupo demográfico, este estudio indica que los factores estresantes generales, como la sensación de falta de control o de sentirse abrumado por los acontecimientos de la vida, son más predictivos del comportamiento de riesgo con el cannabis.
Las implicaciones de estos hallazgos son significativas, especialmente a la luz del aumento de los sentimientos anti-LGBTQ+ y de la violencia sociopolítica en lugares como Estados Unidos y Canadá. Los jóvenes sexualmente diversos a menudo se enfrentan a barreras para acceder a recursos de salud mental adecuados, lo que agrava su estrés y conduce a mayores tasas de consumo de cannabis como estrategia de afrontamiento.
Los investigadores abogan por mejorar el apoyo a la salud mental específicamente adaptado a los jóvenes con diversidad sexual para mitigar los factores de estrés a los que se enfrentan. Sugieren que se pongan a su disposición estrategias de consumo de cannabis de menor riesgo, como fomentar el consumo social en lugar del solitario, reducir la cantidad consumida de una sola vez y promover mecanismos alternativos de afrontamiento.
En resumen, aunque el cannabis puede servir como mecanismo de afrontamiento, el estudio subraya que abordar los factores estresantes subyacentes a los que se enfrentan los jóvenes sexualmente diversos es esencial para reducir los patrones de consumo de riesgo de cannabis. La mejora de los recursos de salud mental puede proporcionar a estos jóvenes alternativas más saludables para gestionar su estrés, lo que en última instancia conducirá a mejores resultados en sus conductas de consumo de cannabis.
