El Dr. Zorba Paster subraya la necesidad de una mayor concienciación sobre el trastorno por consumo de cannabis, sobre todo a medida que su consumo diario se hace más común en la sociedad. Un estudio reciente publicado en JAMA Psychiatry destaca los posibles riesgos para la salud mental asociados al consumo excesivo de cannabis, incluida una conexión con la psicosis.
El trastorno por consumo de cannabis se define en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) como la presencia de un deterioro o malestar clínicamente significativo en un período de 12 meses, indicado por al menos dos criterios específicos. Entre ellos se incluyen el consumo de cannabis en cantidades superiores a las previstas, los intentos infructuosos de reducir el consumo, el tiempo excesivo dedicado a actividades relacionadas con el cannabis, los antojos, el descuido de las obligaciones sociales y el consumo continuado a pesar de padecer problemas físicos o psicológicos.
El Dr. Paster comparte una reflexión personal sobre el consumo de cannabis, recordando sus experiencias en los años sesenta junto a amigos que preferían la marihuana al alcohol. Sin embargo, señala la sorprendente diferencia en las percepciones sociales. Mientras que los problemas relacionados con el alcohol, como el alcoholismo, están ampliamente reconocidos y estigmatizados, el trastorno por consumo de cannabis carece del mismo nivel de reconocimiento, lo que puede obstaculizar los esfuerzos de tratamiento y prevención.
El reciente artículo de JAMA explora cómo el cannabis interactúa con el sistema dopaminérgico del cerebro. La dopamina, a menudo conocida como la hormona del "bienestar", se libera durante las actividades placenteras. Sin embargo, el cannabis puede elevar artificialmente los niveles de dopamina, dificultando la abstinencia. Este pico puede conducir a percepciones alteradas, delirios y paranoia, características de la psicosis.
Los investigadores que utilizaron escáneres de resonancia magnética descubrieron que las personas con trastorno por consumo de cannabis mostraban patrones de actividad cerebral similares a los observados en la psicosis inducida por el estrés. Esta investigación subraya la necesidad de que los médicos y el público reconozcan los peligros potenciales del consumo frecuente de cannabis, sobre todo a medida que se extiende su legalización.
El Dr. Paster sostiene que, a medida que el cannabis se hace más accesible, la sociedad debe abordarlo con la misma cautela que el alcohol. Aboga por una mayor educación sobre los riesgos del consumo diario, en particular para las poblaciones vulnerables. El debate en torno al cannabis debe evolucionar y dejar atrás estigmas obsoletos para llegar a una comprensión más informada y respetuosa de sus posibles efectos sobre la salud.
Dado que el consumo de cannabis sigue aumentando, es crucial recordar la importancia de la moderación y la concienciación. El Dr. Paster insta a las personas a considerar las implicaciones de su consumo, abogando por un uso responsable y debates abiertos sobre el cannabis y sus efectos en la salud mental.
