Casey O'Neill, propietario de Happy Day Farms en Laytonville, California, comparte sus experiencias durante las recientes celebraciones de las 4:20, destacando la alegría que el cannabis aporta a las personas y a las comunidades. O'Neill reflexiona sobre sus visitas a varios dispensarios, como Root'd en Oakland, donde fue testigo de la felicidad de las personas que recuerdan los días en que el cannabis estaba penalizado.
El mercado del cannabis se ha expandido espectacularmente, ofreciendo una amplia gama de productos, como aceites, comestibles y flores. O'Neill subraya la importancia de la comunidad en la cultura del cannabis, y destaca cómo las reuniones en torno al cannabis fomentan las conexiones y las experiencias compartidas. Recuerda los primeros días de los mercados agrícolas de cannabis medicinal bajo la Proposición 215, donde los miembros de la comunidad podían probar y llevarse a casa productos de cannabis en un ambiente acogedor.
Sin embargo, también señala los retos a los que se enfrentan los operadores de cannabis en la actualidad. Las normativas burocráticas han complicado el panorama para los pequeños agricultores, dificultándoles competir en un mercado dominado por entidades más grandes. O'Neill describe cómo Happy Day Farms ha luchado por prosperar, dependiendo de la venta de verduras y de subvenciones para sobrevivir en un entorno normativo cambiante.
A pesar de estos retos, O'Neill se muestra optimista con el lanzamiento de HappyDay ½ onzas, que ya están disponibles en más de diez tiendas. Colaborar con otras pequeñas explotaciones ha sido fundamental para sortear las complejidades de la distribución y el cumplimiento de la normativa. A través de asociaciones con organizaciones locales como Redwood Roots, Happy Day Farms está empezando a recuperar su posición en el mercado del cannabis.
O'Neill señala la importancia de los dispensarios que dan prioridad a la construcción de la comunidad y crean espacios seguros para que la gente se reúna. Recuerda las conexiones que se han establecido a lo largo de los años a medida que el cannabis se ha ido aceptando. Durante un acto celebrado en el 7 Stars Holistic Healing Center de Richmond, exhibió cannabis junto a verduras locales, lo que le trajo recuerdos del vibrante ambiente comunitario de los primeros mercados de agricultores.
Reflexiona sobre los sentimientos contrapuestos de alegría y lucha, especialmente teniendo en cuenta las duras realidades a las que se enfrentan los cultivadores de cannabis en la costa norte de California. O'Neill recuerda su testimonio ante la Asamblea Estatal en 2017, donde advirtió sobre las posibles consecuencias económicas de una mala regulación del cannabis. Destaca que el actual proceso de concesión de licencias sigue siendo engorroso y que muchos pequeños operadores siguen luchando por sobrevivir.
Sin embargo, durante sus viajes, O'Neill y su equipo encuentran esperanza en sus interacciones con los clientes. Reconocen el papel vital que desempeña el cannabis a la hora de proporcionar alivio y conexión en un mundo complejo. O'Neill aboga por el acceso al cannabis de alta calidad y a los alimentos cultivados localmente, haciendo hincapié en la importancia de las prácticas sostenibles en ambas industrias.
Como parte de sus actividades de divulgación, la granja de O'Neill comparte galletas caseras y productos frescos con los clientes de los dispensarios, lo que refuerza su compromiso con la participación de la comunidad. Termina deseando a todos un feliz 4:20, expresando su esperanza de que continúen las conexiones y la colaboración en la comunidad del cannabis.
