Los salones de cannabis en Nevada, vistos inicialmente como una adición prometedora al panorama de la marihuana legal, se enfrentan a desafíos significativos. Después de que los legisladores legalizaran estos establecimientos en 2021, solo queda un lounge con licencia estatal en funcionamiento, lo que supone un importante revés para el modelo de turismo cannábico previsto, similar al de Ámsterdam.
La disminución del interés se deriva de varios factores, como las estrictas regulaciones, los altos costos de inicio y la falta de entusiasmo de los consumidores. Desde 2021, las ventas de cannabis sujetas a impuestos en Nevada se han reducido en 17%, lo que plantea dudas sobre la viabilidad de los salones de consumo. Christopher LaPorte, de RESET Hospitality, señala que los salones actuales atienden principalmente a los consumidores tradicionales de cannabis, lo que es insuficiente para atraer a un público más amplio, incluidos los turistas.
Cierres recientes, como el de la sala Smoke and Mirrors, que cerró poco más de un año después de su apertura, ponen de manifiesto las dificultades. Los operadores de Smoke and Mirrors planean reconvertir el espacio para eventos especiales, lo que refleja un giro que se aleja del modelo de salón de consumo. La Junta de Cumplimiento del Cannabis (CCB, por sus siglas en inglés) informó de unas ventas imponibles totales de $829 millones procedentes de 106 locales de venta al por menor en el ejercicio fiscal de 2024, un marcado contraste con las expectativas iniciales de que los salones aumentaran las ventas y atrajeran a los turistas.
La única sala de consumo autorizada que queda, Dazed, situada en el dispensario Planet 13, está intentando innovar explorando asociaciones para incluir servicios de comida. Este enfoque refleja modelos de éxito en California, donde los salones integran restauración y entretenimiento para atraer a una clientela diversa.
A pesar de las dificultades, otros 21 salones han recibido la aprobación condicional para operar en Nevada, aunque muchos se enfrentan a obstáculos relacionados con la financiación y las ubicaciones adecuadas. La CCB ha reservado 10 licencias para solicitantes de capital social, con el objetivo de diversificar la propiedad en la industria del cannabis. Sin embargo, ninguno de estos salones ha abierto sus puertas, lo que plantea dudas sobre la eficacia del actual marco de concesión de licencias.
Expertos como Cat Packer, de la Universidad Estatal de Ohio, destacan los problemas más generales que afectan al sector del cannabis, como el acceso bancario y los obstáculos normativos. El entrelazamiento de la industria de los casinos, dominante en Nevada, con el cannabis presenta retos adicionales, ya que las leyes federales prohíben el cannabis en los negocios relacionados con el juego.
La CCB sigue trabajando con posibles operadores de salones para superar estos obstáculos, reconociendo la necesidad de un modelo de negocio viable. En la actualidad, la ley estatal permite a los salones ofrecer el consumo de cannabis junto con bebidas no alcohólicas, pero no alimentos infusionados, lo que limita su atractivo.
A medida que el sector evoluciona, las partes interesadas piden que se reevalúe el concepto de lounge. El enfoque puede cambiar hacia la creación de locales que den prioridad a la hospitalidad y el entretenimiento, en lugar de únicamente al consumo de cannabis, lo que les permitiría aprovechar la sólida economía turística de Nevada. Los legisladores también están considerando cambios legislativos para apoyar a los solicitantes de equidad social y facilitar el establecimiento de nuevos salones.
En resumen, aunque los salones de cannabis de Nevada tienen potencial para crecer en el futuro, las perspectivas inmediatas siguen siendo inciertas debido a los desafíos regulatorios, la dinámica del mercado y los cambiantes intereses de los consumidores. El camino a seguir puede requerir modelos de negocio innovadores y un enfoque colaborativo para abordar el complejo panorama del consumo de cannabis.
