Un reciente metaanálisis publicado en Heliyon pone en tela de juicio la fiabilidad de las pruebas de fluidos orales (OF) para evaluar la exposición al cannabis y el deterioro. Investigadores del Instituto Canadiense de Investigación sobre el Consumo de Sustancias de la Universidad de Victoria, en la Columbia Británica, evaluaron los datos de siete estudios, en los que participaron 116 personas, y descubrieron que las pruebas de OF suelen arrojar resultados incoherentes, incluso entre individuos que consumen cantidades similares de cannabis.
Los resultados indican que existe una variabilidad sustancial en las concentraciones de THC entre sujetos a los que se administra la misma dosis, lo que da lugar a lecturas poco fiables que restan eficacia a las pruebas de OF. Los investigadores señalaron: "La investigación muestra un alto grado de variabilidad en las concentraciones de THC en sujetos a los que se administra la misma cantidad de cannabis". Esta variabilidad a menudo da lugar a valores atípicos extremos en los niveles de THC, lo que socava la credibilidad de las pruebas OF como herramienta para medir la deficiencia de cannabis.
El análisis también puso de relieve que las personas que fuman cannabis tienen muchas más probabilidades de dar positivo en las pruebas de OF que las que consumen productos con infusión de cannabis por vía oral. Además, el estudio reveló que algunos individuos pueden dar positivo en pruebas de exposición al cannabis durante más de 24 horas después de fumar, lo que puede ocurrir mucho más allá del plazo de cualquier intoxicación perceptible.
Los autores llegaron a la conclusión de que la validez de las pruebas de OF no es adecuada para detectar ni el consumo previo de cannabis ni el deterioro, especialmente en el punto de corte de THC de 1 ng/mL utilizado habitualmente. Afirmaron que "las pruebas de OF no deben considerarse un indicador válido de deterioro [inducido por cannabis]".
En 2023, los reguladores federales del transporte de Estados Unidos introdujeron nuevas normas que permiten a los conductores con licencia comercial optar por la prueba de fluidos orales en lugar del análisis de orina obligatorio. Sin embargo, estas normas aún no se han aplicado en los centros de trabajo federales. Los defensores, incluida la NORML, sostienen que la presencia de THC o de sus metabolitos en los fluidos corporales -ya sea en la sangre, la orina o la saliva- no debe asumirse como un indicio de deterioro, ya que estos marcadores no predicen de forma fiable los déficits de rendimiento.
En su lugar, la NORML apoya la adopción de evaluaciones basadas en el rendimiento, como DRUID o AlertMeter de Predictive Safety, que miden las capacidades cognitivas en comparación con el rendimiento anterior de un individuo o con una línea de base general. Este enfoque tiene como objetivo proporcionar una representación más precisa de la capacidad de una persona para realizar tareas bajo la influencia del cannabis.
El estudio completo, titulado "Concentrations of delta-9-tetrahydrocannabinol in oral fluid at different time points after use: An individual participant meta-analysis", está disponible en Heliyon. También se puede encontrar más información en la hoja informativa de la NORML, "Marijuana Legalization and Impact on the Workplace".
