Massachusetts propone una nueva gobernanza para la comisión del cannabis

Massachusetts propone una nueva gobernanza para la comisión del cannabis

La Comisión de Control del Cannabis de Massachusetts se ha enfrentado a continuos problemas de gestión, lo que ha motivado recientes mejoras en su estructura de gobierno. En un esfuerzo por aclarar funciones y responsabilidades, la comisión ha introducido una nueva carta de gobierno, que define los cargos de los comisionados y del director ejecutivo. Sin embargo, un nuevo proyecto de ley pretende remodelar aún más esta estructura permitiendo al gobernador nombrar a un presidente de la comisión y a dos comisarios asociados a tiempo parcial, cada uno de ellos con mandatos de cuatro años coincidentes con el mandato del gobernador.

Según el marco propuesto, el presidente será responsable de contratar a un director ejecutivo que dependerá directamente de él. La legislación establece las cualificaciones de los comisarios, entre ellas la experiencia pertinente, la verificación de antecedentes y la ausencia de otras afiliaciones políticas.

El representante estatal Dan Donahue (D-Worcester), que preside el Comité Conjunto sobre Política del Cannabis, declaró que la integración de la comisión en la oficina del gobernador mejorará la coordinación con otros organismos estatales y establecerá una rendición de cuentas más clara. Aunque es posible que haya que perfeccionar algunos detalles, sobre todo en lo que respecta a las funciones del director ejecutivo y del presidente para evitar conflictos, Donahue considera que este proyecto de ley es un avance positivo.

Los recientes problemas en el seno de la comisión se han atribuido a diversos factores, entre ellos conflictos de personalidad y una cadena de mando ambigua. Tanto Neal McNamara, portavoz de la comisión, como su director ejecutivo, Travis Ahern, se han abstenido de hacer comentarios sobre el proyecto de ley, pero han expresado su voluntad de colaborar con el Legislativo. Ahern ha indicado que su atención se centra actualmente en la aplicación de la recién creada carta de gobierno.

En el sector ha surgido preocupación por la posible politización de la comisión, pero sus defensores argumentan que el gobernador ya nombra a los miembros de varios consejos, incluidos los que supervisan numerosas agencias ejecutivas. La nueva propuesta de gobernanza forma parte de un paquete legislativo más amplio, el proyecto de ley 4160 de la Cámara de Representantes, que incluye varias reformas adicionales.

Un cambio notable en el proyecto de ley es la derogación del requisito de integración vertical para las empresas de marihuana medicinal, que obligaba a que una sola entidad se encargara de todo el proceso, desde el cultivo hasta la venta. Este requisito, justificado inicialmente por razones de seguridad y control de calidad, se volvió redundante tras la legalización del cannabis recreativo en Massachusetts en 2016. Ahora, los participantes en el mercado recreativo pueden operar como cultivadores, minoristas o fabricantes, lo que permite una mayor competencia y reduce las barreras para los operadores más pequeños.

La legislación también pretende regular la venta de bebidas de cáñamo y consumibles con cannabis. En la actualidad, tras la legalización federal del cáñamo, productos como las gominolas con THC pueden venderse sin una normativa estricta. El nuevo proyecto de ley obligaría a las empresas a respetar los límites de potencia, realizar pruebas de producto y registrar sus artículos en la Comisión de Control del Cannabis. Propone un impuesto sobre las ventas del 5,35% para los productos de CBD consumibles y un impuesto de $4,05 por galón para las bebidas de cáñamo, que sólo estarían disponibles para los adultos mayores de 21 años en los minoristas de alcohol con licencia. Además, se prohibiría la venta de cannabinoides sintéticos, que plantean mayores riesgos para la salud que el cannabis natural.

Es necesario seguir evaluando algunas propuestas del proyecto de ley, como la de aumentar de tres a seis el número máximo de licencias de venta al por menor que puede tener una empresa. Aunque esto podría ayudar a las pequeñas empresas en dificultades, también podría reforzar la posición de los grandes operadores multiestatales. Del mismo modo, aumentar el límite de compra de cannabis podría favorecer los ingresos de las empresas, pero se estableció inicialmente para salvaguardar la salud pública y evitar el desvío del mercado ilegal. Algunos expertos sugieren restricciones alternativas, como limitar la cantidad de THC que se puede comprar de una vez.

Este esfuerzo legislativo representa una respuesta a años de quejas sobre la eficacia de la regulación del cannabis en Massachusetts. Las reformas propuestas pretenden crear un entorno normativo más funcional que se ajuste a la intención original de la legalización del cannabis. A medida que el Senado revise este proyecto de ley, será crucial tener en cuenta estos diversos elementos para garantizar un enfoque equilibrado de la gobernanza del cannabis.

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