La industria del cáñamo de Minnesota se enfrenta a importantes retos debido a la nueva normativa sobre el cannabis, que podría poner en peligro los negocios locales. A medida que el estado se prepara para poner en marcha nuevas licencias en las próximas semanas, muchos empresarios están cada vez más preocupados.
David Mendolia, propietario de St. Paul Cannabis, lleva dos años y medio vendiendo con éxito bebidas y comestibles de THC derivados del cáñamo. Su objetivo es obtener una licencia para vender marihuana al por menor sin dejar de ofrecer sus populares productos. Sin embargo, los nuevos requisitos de etiquetado presentan grandes obstáculos. A partir de octubre, todas las empresas de cáñamo deben tener licencia, y la Oficina de Gestión del Cannabis ha ordenado que las etiquetas de los productos incluyan información detallada, como los números de licencia de todas las empresas implicadas en la producción del producto.
Mendolia sostiene que este requisito es inviable, sobre todo porque muchos productores de cáñamo de otros estados carecen de licencia oficial. Destacó una cuestión crítica: si obtiene su licencia mañana, todos los productos existentes en su tienda serían técnicamente ilegales en virtud de la nueva normativa. La Oficina de Gestión del Cannabis ha insistido en que el cumplimiento de la ley no es negociable, lo que significa que ninguno de los productos puede venderse sin la licencia y el etiquetado adecuados.
Mendolia espera una rápida resolución de estas normas, y expresa su preocupación por tener que descartar una cantidad significativa de existencias si no se realizan ajustes. "El Estado no va a cambiarlo, y el sector tampoco se lo va a permitir", afirma.
Otra empresaria, Patty Gilk, que regenta tres tiendas Jes Naturals, también se enfrenta a obstáculos. Gilk ha buscado los mejores productos de cáñamo a precios competitivos en todo el país, pero la nueva normativa le obligará a obtener una licencia de distribuidor que cuesta $10.000 al año o a recurrir a un intermediario con licencia. Este cambio podría limitar drásticamente su oferta de productos y aumentar los costes, lo que dificultaría su competitividad en el mercado.
Además, el sector del cannabis se prepara para un aumento de los impuestos. A partir de julio, el impuesto sobre el cannabis y los productos derivados del cáñamo, incluido el CBD no tóxico, aumentará de 10% a 15%. Muchos en la industria están expresando sus preocupaciones acerca de cómo estos aumentos de impuestos afectarán a las ventas y la viabilidad general del negocio.
En general, la nueva normativa sobre cannabis de Minnesota está creando un entorno incierto para las empresas de cáñamo, planteando dudas sobre su sostenibilidad futura a medida que navegan por estos cambios.
