Un reciente análisis publicado en la revista Heart revela que el consumo de cannabis puede aumentar significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, incluidos los accidentes cerebrovasculares y las muertes relacionadas con el corazón. Los investigadores revisaron 24 estudios realizados entre enero de 2016 y enero de 2023, que abarcaron alrededor de 200 millones de participantes, predominantemente de edades comprendidas entre los 19 y los 59 años. Los resultados indican que las personas que consumen cannabis con frecuencia tienen el doble de probabilidades de morir de enfermedades cardiovasculares en comparación con los no consumidores.
El análisis puso de relieve un riesgo 29% mayor de síndrome coronario agudo y un riesgo 20% mayor de ictus asociados al consumo de cannabis. A pesar del carácter observacional del estudio y de algunas limitaciones relativas a la exactitud de los datos, los expertos subrayan la importancia de estos hallazgos, especialmente a la luz de la creciente legalización y aceptación del cannabis.
En un editorial que acompaña al estudio, los expertos en salud Stanton Glantz, PhD, y Lynn Silver, MD, sostienen que los riesgos para la salud vinculados al consumo de cannabis justifican una regulación similar a la de los productos del tabaco. Advierten de que muchos consumidores creen erróneamente que el cannabis es totalmente seguro debido a su legalización, pasando por alto las pruebas cada vez más numerosas de sus riesgos para la salud.
Robert Page II, PharmD, profesor de la Universidad de Colorado, hizo hincapié en la necesidad de considerar el cannabis como un posible factor de riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECVA). Se refirió a estudios anteriores que tardaron años en reconocer las graves repercusiones cardiovasculares del consumo de cigarrillos y advirtió contra la repetición de este descuido con el cannabis.
El análisis viene precedido de otros estudios que indican que el consumo crónico de cannabis está asociado a afecciones como la disfunción endotelial y un riesgo seis veces mayor de sufrir infartos de miocardio en comparación con los no consumidores. Otro estudio de principios de este año señaló una mayor incidencia de fibrilación auricular entre quienes consumen cannabis para el dolor crónico.
Los expertos señalan que la potencia del cannabis ha aumentado con los años, aunque el análisis no distingue entre los riesgos para la salud de fumarlo o ingerirlo. Profesionales de la salud como el doctor Cheng-Han Chen sugieren que ambos métodos conllevan riesgos, ya que fumar introduce carcinógenos nocivos similares a los del tabaco.
Ziva Cooper, directora del Centro de Cannabis y Cannabinoides de la UCLA, destacó la importancia de la dosis y la frecuencia del consumo de cannabis, señalando los riesgos emergentes para la salud mental, incluido el trastorno por consumo de cannabis, que afecta a alrededor del 30% de los consumidores. También mencionó que el cannabis puede afectar a la conducción y a las funciones cognitivas, lo que repercute en la vida cotidiana.
Aunque algunos defensores, como Paul Armentano, de la NORML, reconocen los riesgos para la salud asociados al cannabis, también citan estudios que sugieren que no hay aumento o incluso que disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Armentano argumenta que la relación entre el humo del cannabis y la salud cardiovascular no se conoce del todo y que la vaporización puede mitigar algunos riesgos asociados al consumo de tabaco.
Dado que el consumo de cannabis sigue aumentando, sobre todo entre los jóvenes, los expertos instan a las personas a consultar a los profesionales sanitarios sobre sus hábitos cannábicos. Page aconseja que el consumo de cannabis se tenga en cuenta en las evaluaciones del riesgo cardiovascular, de forma similar al consumo de tabaco. Subraya la importancia de comprender los posibles problemas de salud relacionados con el cannabis antes de tomar decisiones sobre su consumo.
Los profesionales de la salud insisten en la necesidad de hablar con conocimiento de causa sobre el cannabis, especialmente en el caso de las personas mayores que pueden interactuar con otros medicamentos. Cooper advierte de que la diversidad de componentes químicos del cannabis hace que los efectos puedan variar mucho, por lo que es crucial que los usuarios entiendan qué productos consumen.
A la luz de esta nueva investigación, los expertos en salud piden una mayor educación sobre los riesgos del consumo de cannabis, sobre todo a medida que la política pública se inclina hacia la legalización. Sostienen que, aunque el cannabis puede ofrecer beneficios para algunos, no deben pasarse por alto ni minimizarse los riesgos asociados.
