Un estudio reciente de la Universidad de California en San Francisco revela que tanto fumar marihuana como consumir comestibles de cannabis, como las gominolas, se asocian a mayores riesgos cardiovasculares similares a los relacionados con el consumo de tabaco. Publicada en JAMA Cardiology el 28 de mayo, la investigación indica que el consumo prolongado de cannabis puede alterar la función de los vasos sanguíneos, lo que suscita preocupación por las enfermedades cardíacas.
En el estudio participaron 55 personas de entre 18 y 50 años, todas ellas aparentemente sanas. Se dividieron en tres grupos: fumadores habituales de marihuana, individuos que consumían comestibles con THC y no consumidores. Los participantes de ambos grupos consumidores de cannabis habían consumido la sustancia al menos tres veces por semana durante más de un año. Los fumadores tenían una media de diez años de consumo, mientras que los consumidores de comestibles tenían una media de cinco años.
Las pruebas realizadas en septiembre de 2024 evaluaron la función vascular de los participantes y el estado de las células que recubren sus vasos sanguíneos. Los resultados mostraron que ambos grupos de consumidores de cannabis presentaban una disminución de la función vascular, aproximadamente la mitad de la observada en los no consumidores. Esta reducción de la función está relacionada con un mayor riesgo de infartos, hipertensión y otros problemas cardiovasculares.
Mientras que los fumadores mostraban cambios en el suero sanguíneo que afectaban negativamente al revestimiento de sus vasos sanguíneos y linfáticos, este efecto no se observaba en los que consumían comestibles. Los investigadores señalaron que fumar y consumir comestibles probablemente perjudican la función vascular a través de mecanismos diferentes. Afirmaron: "Fumar cannabis de forma crónica e ingerir THC se asoció con una disfunción endotelial similar a la observada en los fumadores de tabaco, aunque se produce a través de mecanismos distintos."
El cardiólogo Dr. Bradley Serwer, director médico de VitalSolution, comentó las conclusiones del estudio, indicando que confirman investigaciones anteriores que relacionaban el consumo de THC con efectos adversos para la salud. Señaló que el alcance limitado del estudio, con sólo 55 participantes de la zona de la bahía de San Francisco, suscita dudas sobre la variabilidad de las variedades de cannabis y el consumo declarado.
Los investigadores reconocieron las limitaciones del estudio, como la variabilidad de las variedades de cannabis y el posible sesgo de recuerdo en los datos autodeclarados. También señalaron la dificultad de aislar el impacto de factores del estilo de vida como el estrés, el consumo de cafeína y la exposición al humo de segunda mano.
A pesar de estas limitaciones, el Dr. Serwer hizo hincapié en la necesidad de tener precaución con el consumo de cannabis. Aconsejó a los pacientes que consideraran los riesgos del consumo crónico frente a los posibles beneficios terapéuticos, afirmando: "Si los riesgos superan a los beneficios, debe evitarse."
Este estudio fue financiado principalmente por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, el Departamento de Control del Cannabis de California y otras organizaciones relacionadas con la salud. A medida que avanza la investigación, las implicaciones del consumo de cannabis en la salud cardiovascular merecen una mayor investigación.
